El tiempo vuela, sobre todo para los que ya pasamos la barrera de los 40. Parece que fue ayer cuando los resultados de la elección hacían que destacados intelectuales de la talla de Oswaldo Ortiz, Luis Carlos Velez, Pachito Santos y Maria Andrea Nieto vaticinaran una ola de expropiaciones, dólar a 10.000 y en general, la ruina general del país por cuenta de la toma del poder por parte de un exguerrillero del M19.
Parece que fue ayer cuando el mesías de Ciénaga de oro se hacía con el cargo mas poderoso del país gracias a sus promesas de acabar con la corrupción y la pobreza, contar con el mejor talento en los altos puestos de gobierno, firmar la paz con el ELN a los tres meses de posesionarse y de la construcción de megaobras; hay que decir que también ganó gracias a la gestión de su predecesor: un músico frustrado, cuya mayor cualidad fue consagrarse como el adulador número uno del presidente eterno en su momento.
Cuatro años se pasan rápido a mi edad. Lo mejor de esto es que la espera para los mundiales de futbol se hace mas corta. A pesar de los intentos de destrucción de nuestro amado torneo por parte del alopécico personaje que rige los destinos de la FIFA, siempre esperaremos el mundial con ansias. Lo malo, es que en mi país esa corta espera significa que la temporada electoral llego, lo que a razón de lo que está pasando sobre todo en esta última década, significa dar el voto por que el enemigo del momento no se haga con el poder o en el mejor de los casos, significa votar por el menos peor de los. Aunque viéndolo del lado bueno, siempre será divertido ver hacer el ridículo a quienes aspiran por los puestos gordos del gobierno tratando de agarrar votos a punta de visitas a sitios marginados, visitas gastronómicas a plazas de mercado, abrazos de seguidores empobrecidos y demostraciones de habilidades de baile; lo que hay que hacer por poner un trabajo tan importante en Linkedin.
Como ocurre cada cuatro años, la sensación es que el nivel de los candidatos es cada vez mas bajo; decir eso sobre políticos eso es mucho decir. Para este año, los votantes tienen que elegir entre un energúmeno y egocéntrico ex abogado de personajes, digámoslo así, polémicos y el representante del continuismo del decepcionante gobierno de izquierda dueño del poder hoy en Colombia.
Ambos son extremos que parecen absolutamente irreconciliables. Como en buena campaña contemporánea, el foco de ambos fue atacar al contrincante, tirar la mayor cantidad de mierda posible y distraer al elector con campañas virales en redes sociales y medios masivos para que el elector vote emberracado. Que uno va a traer una dictadura fascista, que el otro nos va a convertir en Venezuela (Ahora sí). Uno es el hijo millonario de un notario que hace alarde de su independencia de cualquier grupo político (eso sí con los amigos del anterior presidente tras bambalinas) y el otro, el hijo de un líder político de izquierda orgulloso de su formación comunista. Uno, admirador del gran colombiano, el otro, uno de sus peores enemigos.
Como siempre, aquella trillada frase de Antanas vuelve a mencionarse por estas épocas. En este caso creo que ha evolucionado, ya no estamos entre el sida y la hepatitis b, para los cuales ya hay algún tratamiento; ahora estamos más como entre escoger entre tener Ebola y una fascitis necrosante (o bacteria comecarne que llaman).
Si no ocurre un milagro para la izquierda, el terian del litoral se hará a la casa de Nariño. Ya veremos como hará realidad su fantasía de destripar a sus enemigos, convertir al país en la patria milagro y cumplir las promesas que contiene su impecable power point de 10 páginas. Preocupa que otro egocéntrico populista energúmeno más se haga a la presidencia de un país. Los antecedentes de persecuciones y presiones contra quienes osan criticarle sus evidentes debilidades no dan mucha esperanza para creer que nos encontramos ante el demócrata que el gran tenor de la política colombiana dice ser.
Inquietan los vaticinios incendiarios de los seguidores del gran líder de córdoba y la casi segura seguidilla de denuncias de fraude que vienen en las siguientes semanas en caso que gane el voto de los que están firmes por la patria. Ya sabemos que a Aureliano solo le gusta la democracia en la que él gana, y que cualquier resultado en su contra, para él, solo puede ser explicado como un fraude o un chancuco del establecimiento ultracapitalista que controla las elecciones. Será un milagro que no se manifieste con sus ya tradicionales arengas agitadoras para llamar al pueblo a las calles a reclamar su victoria.
Como no todo puede ser malo, se vienen tiempos de memes y todo tipo de material humorístico que nos dejará nuestro nuevo presidente. Ver al vicepresidente bailando (o electrocutándose), al Tigre señalando con insistencia y orgullo a una periodista su insignificante paquete, y como no, sus ridículas arengas llenas de nervio y venas brotadas son un buen presagio que las risas no faltarán.
La democracia, como siempre cumplirá su función, y habrá que respetarla. Deja para pensar que las campañas virales, las fake news, las amenazas y las descalificaciones al rival sean la forma con las que hay que convencer que la opción votar por tal o pascual es la mejor. Es difícil imaginar que vengan cosas peores en cuanto a elecciones presidenciales se refiere, pero no me sorprende que en unos años tengamos a Westcol, a Polo Polo, a Amaranta Hank o Esperanza Gomez como presidentes. Ya veremos… cuatro años se pasan como un tiro.